Archivo de la etiqueta: el hombre ideal

No pudo ser. Micropost robado.

Este post es una adaptación (con traducción incluida) de uno que cuenta mi amiga (en la vida real), la blogger Margit, una de mis hermanas brazucas.
Si entienden portugués, pueden conocer el
blog de las 4 fab four brazucas  acá.

“Tú eras el huracán, y yo la alta
torre que desafía su poder.
¡Tenías que estrellarte o que abatirme…!
¡No pudo ser!”
– Gustavo Adolfo Becquer

Suena el teléfono, atiendo casi dormida. Margit (Git, para sus amigas) suelta en un párrafo:

-“Vera, salí ayer con un contador. No tengo nada en contra de la profesión así es que no saques conclusiones. Solo que este en particular era SOLAMENTE contador.
Entonces, él cenó con una fotógrafa, blogger, cocinera, hija, hermana, amiga, bailarina, viajera, aventurera, artista… Y marketinera.
Y yo, yo me aburrí mucho. Solamente hablamos de trabajo.”

-“Uhhhh, ..” iba a empezar a decir, pero siguió hablando.

-“Hasta ahí, nada demás. Lo que me sorprendió fue la falta de noción del tipo que se lanzó al vacío al final de la cita, cuando hizo un torpe intento para besarme.  Yo me corrí, esquivándolo casi con estilo. Él, increíblemente, al ver la negativa me pidió un “piquito”.  ¿Se entiende? ¡Un beso a medias!”

-“je, ¿Y que hiciste?”- le dije, ya conociendo la respuesta.

-“Me di la media vuelta y me fui. Yo no doy medio de nada. Yo doy entero y quiero entero.  Quiero sal, pimienta, fuego y fuegos artificiales” – Me contó Margit, y cortó el teléfono.

14 comentarios

Archivado bajo amigas

Duilio e India: vértigo emocional

Madeleine: Why did you run?
Scottie: Well, I’m responsible for you now. You know, the Chinese say that once you’ve saved a person’s life, you’re responsible for it forever. So, I’m committed. I have to know.
Madeleine: There’s so little that I know.

de la película Vértigo, 1958

-“India, te busco a las 9 sharp por tu departamento”, avisó al celular de mi amiga Duilio G – el nuevo tipo rondando la vida de India.
A ella se le ilumina la cara y sonrie. Pispea el reloj y eran 8 y 15. ¿A las nueve, lista? No chance.
Duilio sigue diciendo – “ Pero necesito, please, que estés atenta a tu reloj y, en el horario convenido, parada frente a tu caso de la mano que viene el tránsito, porque no quiero tener que estacionar
India no entiende para qué tan temprano. La función off circuit de teatro que van a ver a Palermo no empieza sino a las 11.
-“Du, ¿puede ser a mejor 9 y media? Llegamos igual y necesito una ducha para sacarme el día de encima. Además, tenemos tiempo has las once, ¿cierto?”
-“Lamentablemente, India, no podemos modificar planes que ya están formulados”. – Sentencia Duilio. –“Pero no hay inconveniente. Dejamos la salida para otro momento. Lo siento, pero en cualquier otro horario que las 9 no es apropiado para mi.” – el tono de Duilio no se modifica, casi.
Lo suficientemente polite, pero implacable… Ya no hay forma de que cambie de opinión pero no se le nota. Solo quién lo conoce muy profundamente hubiese percibido una pequeña alteración en la forma de acentuar las sentencias.
India se pone nerviosa: -“Ok, Amor, y si voy directamente yo para allá y nos encontramos en la puerta?” – arriesga, sufriendo porque ya adivinaba la respuesta.
-“Prefiero que no” – sentencia él – “Te  llamo en unos días, organizamos otra cosa” –

¿Posesivo?. Si.
¿Estructurado?. Más.
¿Egoísta? Por supuesto.
E igualmente India estaba perdida por este tipo que iba, de un extremo a otro tratándola bien primero, luego mal, después muy bien, ahora catastróficamente mal de nuevo.

¿Por qué seguía enamorada?
Hacía dos años que estaban juntos y nunca había podido decir: – “Te presento a mi novio” – porque eso era un no- noviazo. Una no-relación que la tenía cautiva.
En realidad, él no le daba el lugar de novia, ni cerca estaba de hacerlo. Si  es verdad que sus mejores amigos – incluso Damián, su hermano – la trataban como tal.  Si es verdad que había conocido a su madre, Mendocina. Si es cierto que había sido ella quien había acompañado noche tras noche el pico de stress laboral que le garantizó – finalmente – la tranquilidad económica. Además, podemos verificar – para quien todavía crea que era la frondosa imaginación de India que le jugaba trucos sucios, que ella quien figuraba como la única mujer en la dedicatoria de su primera novela. ( ¿Ya les conté?: Duilio también es escritor.)

Porque muchos días eran difíciles con Duilio pero un día cada mes él la homenajeaba con el mejor vino de su bodega, le conversaba sobre filosofía y literatura, pasaba horas y horas revolviéndole el pelo o acariciándole los pies, la llevaba a ver a Sabina o a García, le escribía y dedicaba un cuento de su autoría, la elogiaba en público frente a sus importantísimos amigos.
Un día al mes el la hacía sentir la mujer más bella, la más inteligente, la más especial, la mejor.

No le hacían bien los sube-y-bajas emocionales a India. Pero no podía bajarse. Estaba arriba y ahora abajo, ya ahora arriba y ahora abajo. No podía zafar de su destino cíclico en donde el hombre a quien amaba no le daba seguridad, ni refugio, ni tranquilidad.
Porque con cada una de esas noches legendarias, el mago hacía desaparecer todos los males de India, incluso aquellos que él mismo había generado.

19 comentarios

Archivado bajo los peores casos

Globosofiando

Mi abuela tenía una teoría muy interesante; decía que todos nacemos con una caja de fósforos adentro, pero que no podemos encenderlos solos… necesitamos la ayuda del oxígeno y una vela. En este caso el oxígeno, por ejemplo, vendría del aliento de la persona que amamos; la vela podría ser cualquier tipo de comida, música, caricia, palabra o sonido que engendre la explosión que encenderá uno de los fósforos” – Como agua para chocolate, Laura Esquivel

Mi amiga Estefanía es Clown. Bueno, trabaja de eso. Su especialidad es la Globología.
Fuera de todo chiste, aprendí a no subestimarla cuando empecé a ver que su pasatiempo empezó a ser para ella una fuente laboral que la lleva a ganar casi el doble de mi sueldo.
Igual mi sueldo es fácilmente duplicable, pero eso sería otro post, para #lascorporativas… (o material para otro blog acerca de la #malasuerteserial at work)

En fin.

Sin irme más por las ramas les cuento que Tefi, como le decimos por el barrio, empezó a explotar esta habilidad de hacer reír a chicos y grandes de forma natural hace añares.
Y a inflar globos y más globos desde entonces: los manipula, les da forma, los ata, los dibuja, los combina, los hace volar y eventualmente los explota.
Pero, más que nada, los infla y los desinfla.

Y sobre eso me hablaba hoy, gesticulando con mohines de payasa, mientras que devoraba cheese cake de maracuyá:

-“De onda Vera, para mi que todo esto tiene un sentido” – me escruta con sus grandes ojos azules. Y sigue.
-“Miralo en los globos:
Cuanto más se des-inflan, más fácilmente se vuelven a inflar. Más resistencia tienen, más capacidad de adaptación a nuevas formas, el aire que pueden contener es mayor. Son más grandes, más fuertes y mejores globos. Mucho mejores globos.
Si no pasan por ese proceso explotan casi en el primer contacto con el aire. Un globo que toma forma definitiva después de haber sido inflado y desinflado muchas veces vive mucho, muchísimo más
.”

No entiendo el paralelismo. Hoy no estoy para metáforas.
Ella hace caso omiso, como siempre. Y sigue, siempre sigue.

-“La #malasuerteserial no existe. Nada de eso. Solo estás entre las pocas afortunadas que pueden entrenar su capacidad de amar algunos años, hasta que llegue el hombre definitivo. Cuando lo veas, vas a estar preparada. Tu capacidad de amar va a ser otra. Vas a poder entender como funciona esto de estar con alguien sin dejar de ser, sin perder la libertad, sin despersonalizarte.
Cada vez que te enamorás, tu corazón se infla, tu cabeza se llena de él, tu vida se vuelve un poco más completa. Cada vez que la cosa no funciona quedás desinflada, sin aire, deformada.
Pero tenés que reconocerlo, es un ejercicio. Es una preparación espectacular.
Y vas siendo cada vez más capaz de querer de veras, mejor mina e incluso, más fuerte.”

Bullshit, pienso.

Se da cuenta, pero de nuevo sigue. Es una bloody clown, sabe de eso.

_ “Vera, podés verte deslucida desde afuera. Podés compararte con los otros globos que nunca han sido inflados. Lucen mejor, es cierto, pero guay que les pase algo, que se posen en un terreno un touch áspero, que les de un poco el sol.
En cambio vos, querida amiga, vos vas a durar para siempre

Y casi por primera vez en este mes, sonrío.

Al final si. Era un día para teorías.

32 comentarios

Archivado bajo amigas

#AdLove

No existe cosa más arriesgada que no arriesgarse” – Anónimo

Quiero que me pase lo del comercial de Movistar.

Ese en donde el chico ve a una chica y le saca una foto.
Y se la manda por sms a los amigos, diciéndoles que se enamoró, pidiéndoles que la identifiquen y lo ayuden a buscarla.
Y los amigos lo ayudan, y se arma una mega campaña web hasta que uno le dice que se llama Fulana y le pasa el facebook.
Y se encuentran a mitad de un puente en una metrópolis del primer mundo y se miran y contemplan el próspero futuro que les aguarda.

Quiero que me pase lo del comercial de Movistar.

Pero que el chico, en lugar de perder tiempo en sacar la foto, me guiñe un ojo.
Pero que el chico, en lugar de acercarse en forma indirecta, me pida el teléfono a viva voz, exponiéndose al rechazo, avergonzándose ante miles de transeúntes, porque de eso se trata correr riesgos.
Pero que el chico no deje librado al azar si me vuelve a ver o no en la vida.
Pero que el chico prefiera el mundo real.

Quiero que me pase lo del comercial de Movistar.
Aunque diferente…

28 comentarios

Archivado bajo viernes 3 A.M.

Peor es Nada

“I want to be alone for a while

I want earth to breathe to me

I want the waves to grow loud

I want the sun to bleed down

See the waves go down

see the moon alone

see the world unshown

I raise my head and whisper

Rise and shine

rise and shine my sister” – Rise and Shine, The Cardigans

 

Sonia fue seleccionada por Moro en match.com.

Ella se dejó seleccionar, gustosa.

Hacía tiempo que solamente estaba ahí, disponible para ser encontrada.

 

 

Cansada de frustraciones, no se ilusionaba eligiendo posibles versiones virtuales de príncipe azul que podrían rechazarla en cuanto ella se aproximara, sino que más bien había decidido exhibirse en la góndola de las “disponibles”, esperando ser contactada, cortejada, señalada por encima de otras muchas ofrecidas.

 

 

Y así Moro la había descubierto.

 

Después de un par de semanas de chat obligado, se encontraron en un Starbucks que queda cerca de la casa de ella.

 

 

A ella, él le pareció ok, aunque tal vez un poco flaco y con una o dos arrugas gestuales que traslucían un posible carácter malhumorado.

En líneas generales: interesante y ameno.

A medida que la conversación fluía, avanzó también, aunque tímidamente, la confianza.

No llevó mucho tiempo hasta que Sonia decidió que Moro era un buen partido.

 

 

Es verdad que Sonia no se había desarmado al verlo.

Pero la química estaba sobreestimada, supuso ella.

 

¿Cuántos y quienes dicen la verdad si contasen que The One les llegó como un flechazo, como una verdad revelada, como un temblor que desarmó todas las estanterías?

 

Sonia creyó siempre que a la mayoría de los mortales el amor le llega como la marea que va subiendo de a poco, enmascarada y que cuando estás suficientemente desprevenida te cubre y te envuelve, incluso, arrastrándote.

 

 

Y acá estaba ella, paciente como nunca: Iba a esperar que las cosquillas llegaran.

Al final, Moro parecía un buen tipo que quería estar con ella. Nada despreciable, teniendo en cuenta nuestros historiales que ya son casi prontuarios y que recopilan crimen tras crimen amoroso del que fuimos victimas y, obviamente, también victimarias.

 
Siguiendo con el relato les cuento que la segunda vez que Sonia vió a Moro ya fue con cena a la luz de las velas y caminata en la rambla. La cosa estuvo más relajada y él hasta se permitió darle un beso de despedida.

 

Y desde ahí en adelante, manteniendo un ritmo absolutamente regular de fines de semana:

 

La tercera vez que se encontraron, Moro le cocinó en su casa.

La cuarta compartieron cine, pero después café en lo de Sonia.

La quinta fueron al teatro y luego pizza y él se despidió en la puesta de “Las Cuartetas

Y hubo una sexta, y una séptima, y  de igual manera podría haber una décima y una quinceaba.

 

Pero, al octavo encuentro, Descansó.

 

No, mentira: Al octavo encuentro se preocupó: Y me llamó.

 

 

 

Hoy Sonia me contó que ayer fueron juntos a La Rural. Pasearon juntos todo el día, caminaron de la mano. Acariciaron vaquitas y caballitos. Disfrutaron del sol. Moro le compró un pancho. Rieron como adolescentes.

 

Me quedé en silencio hasta que me animé a hablar. Le dije:

 

 

-“Ah, están saliendo” – reproché. “Te pusiste de novia

 

-“Si”- confirmó Sonia, con voz melancólica.

 

-“Desazname, Soni, pero si no me perdí una parte, ¿Dónde está el entusiasmo? ¿Dónde está la felicidad que debería estar haciendo que marquemos agendas para celebrar y emborracharnos juntas? Y, otra cosa más… ¿Cuándo fue el día D? ¿O todavía no durmieron juntos?.”

 

-“No, nunca. La cosa no pasó de beso tímido”- me dijo ella.

 

 

Le presté, entonces, la oreja.

 

Y la escuché, desanimada pero también guardando una esperanza de que su Peor-Es-Nada finalmente se convierta en mucho más que eso.

Que el sexo llegue y los fireworks finalmente se enciendan.

21 comentarios

Archivado bajo encontrando el camino

Operación Triunfo, parte A

A buen entendedor, pocas palabras” – Refrán popular

 

 

Lidia vino hoy temprano a ayudarme a hacer cupcakes para el te pre – eleccionario que organicé hoy en casa con algunas de las chicas.

 

Mientras que batíamos claras de huevos y preparábamos el azúcar de lavanda y los diferentes rellenos para nuestras mini tortas ella se mostró generosamente interesada en compartir conmigo algunos de sus secretos para el éxito.

 

Porque yo nunca les había hablado de ella, pero, en honor a la verdad, ya debería haberlo hecho: Lidia es la mujer mejor acompañada que conozco.

A que me refiero con esto: La historia personal de Lidia la muestra rodeada permanentemente de hombres agradables, amenos, interesantes, inteligentes, atentos y caballeros.
Y yo quiero saber cómo lo logra.

¿Cómo hace Lidia para no tener que besar nunca sapos? ¿Para que sus hombres siempre hayan sido príncipes?

 

-“Vera, sinceramente, nada se consigue sin esfuerzo.

Lo que he desarrollado es un método de selección muy preciso.

Tengo hecha una descripción de puesto muy puntillosa y simplemente dedico el primer tiempo a ver si la persona que está postulándose al mismo da o no con el perfil adecuado, tiene o no los skills precisos, está interesado realmente o no en el puesto.

Con este esfuerzo previo me ahorro muchos dolores de cabeza posteriores, porque una vez que el puesto no está más vacante hay un costo alto en inducción, formación, evaluaciones de desempeño y eventuales despidos.

Por eso, soy precavida: En las primeras citas filtro a los candidatos según diversos test que me he propuesto para determinar las habilidades sociales e interpersonales, habilidades técnicas, nivel de inteligencia, competencias principales.”

 

Lidia me mira, como si lo que estuviera diciendo fuera obvio.

 …………

Y yo me quedo pensando en mis propios métodos habituales de selección.

Porque claro, todos tenemos los propios.

 

 Le cuento algunos:

 

– No tiene que darme sueño en ningún momento de la primera cita.

 

A esta altura ya saben que soy mamá de Juan, de casi 6 años. Y trabajo muchas, muchísimas horas por semana. Y escribo, dibujo y pinto. Y toco la guitarra. Y voy a terapia 3 veces por semana. Y veo a mis amigas y amigos. Y….

Por eso, el primer filtro es importantísimo: no tengo que tener ganas de bostezar.

El encuentro tiene que ser lo suficientemente interesante para mantenerme despierta.

Lamentablemente no siempre pasa.

 

 

–  Si compartimos una cena, yo voy a comer.

 

No voy a devorarme 30 piezas de sushi pero voy a comer como persona normal.

Si el candidato no come a la par mía o de alguna manera percibo que le gustaría más que yo me limitase a revolver la ensalada, vamos mal.

Esa actitud revela que el señor en cuestión probablemente prefiera una candidata más sumisa y modosita.

El tipo de princesita que nunca voy a querer ser.

 

– Si entendés mi humor, tenés altas chances de ganar mi corazón.

 

Finalmente, mi método infalible es el siguiente.

Lo utilizo con frecuencia, aunque debo reconocer que no es propio (Me lo enseñó uno de mis ex al aplicarlo conmigo)

 

Consiste, aunque suene extraño, en inventar refranes falsos.

 ¿Cómo se aplica?

Supongamos que X me invita a un bar lleno de gente y por esquivar a una persona se derrama en la camisa parte de su trago.

Entonces lo miro riéndome y digo: “No hay mal que dure hasta que el frío se pase” o también podría ser algo como “El que derrama el trago encima, amanece mojado” o finalmente le guiño el ojo y le digo: “Al mal tiempo, camisas mojadas”.

 

Acá X puede reaccionar de varias maneras y a cada reacción le corresponde una decisión:

  • Si se ríe, entendiendo que lo que acabo de decir es una pavada, vamos bien.
  • Si se queda callado, tratando de descifrarme, no suma puntos, pero tampoco resta.
  • Si me dice “Claro, claro” y lo veo tratando de disimular el desconocimiento del refrán que acabo de inventar sin entender que yo acabo de hacerlo… mmmm
  • Si me responde inmediatamente mostrándome que entendió mi broma con algo así como “Por supuesto Vera. A falta de camisas secas, buenas son chicas bromistas” o “Claro Verita. Trago que no has de beber, déjalo caer…”  ahí claramente tenemos un ganador. No sucede con frecuencia, debo admitirlo.

 

 

Como digo, métodos tenemos todos. Y son caprichosos, arbitrarios y probablemente injustos.

Hay muchos, muchos más. Pero no es cuestión de decirles todo en este medio tan público, ¿no?

 Si no, dentro de poco vamos a poder editar la Guía de Uso de Vera Smith, y ahí si que la magia va a esfumarse en forma definitiva.

 

¿Y los métodos de selección de Lidia?

Ah, claro primero los pruebo en el próximo candidato.

No voy a revelarlos tan fácilmente… parecen infalibles.

7 comentarios

Archivado bajo encontrando el camino

Trabajo de Campo

“… you had one eye in the mirror

As you watched yourself gavotte

And all the girls dreamed that they’d be your partner

They’d be your partner, and 

You’re so vain

You probably think this song is about you

You’re so vain

I’ll bet you think this song is about you

Don’t you? Don’t you? ” –  Carly Simon 

 

Después de tanta teoría iba a llegar el día en el que la práctica empírica iba a ser requerida.

Y porque hace más de 3 meses que este blog sostiene determinados postulados que están basados, fundamentalmente, en experiencias pasadas, mi amiga C (soltera, 30 años) se ofreció a seguir recolectando historias y vivencias que alimenten la discusión y sirvan de materia prima para próximos posteos.

 

Acepté, obviamente, encantada: Enviar a la cancha a C como reportera encubierta es, sencillamente un lujo que pocas escritoras pueden darse.

 

 

Y como había que empezar por algún lado, empezamos así:

Como disparador, y como teorizadoras natas que somos, decidimos probar una de las hipótesis de C que se basa en la ciencia Estadística.

 

No es muy compleja:

Postulamos simplemente que a mayor cantidad de candidatos que una conozca, mayores probabilidades de éxito una tendrá.

 

Es decir: para aumentar las chances de conocer al hombre perfecto para cada una, solo teníamos que aumentar la cantidad de hombres que conocíamos, sin ningún tipo de pre-selección o pre-juicio previo.

Dicho de otra manera: Conocer a muchos en el universo existente nos llevaría a dar con uno.

 

Como cuando una se decide a buscar trabajo y sabe que a mayor amplitud de envíos de CV, mayores probabilidades de encontrar el trabajo que soñaba.

O como cuando una juega a la ruleta: si apostamos a varios números a la vez, mayor la posibilidad de tener fichas puestas en el número efectivamente ganador.

 

Así fue como C se corrió del grupo de las desafortunadas, al menos por un tiempo, creando una nueva categoría: la de las generadoras de citas seriales.

 

Era necesario que fuera serial, más que nada, porque al igual que los psicopatas, la idea es la cantidad de hombre contactados, y recién una vez pasado el proceso de las primeras citas, la selección por la calidad. (Vale aclarar que es solo un método de casting inicial, para probar la hipótesis postulada, no es nuestro modus operandi habitual)

 

 

Para esto, necesitábamos fuentes y C muy acertadamente seleccionó múltiples universos en dónde podemos encontrar habitualmente hombres solteros: entre los cuales podríamos citar Internet (Match, zona citas) y Amigas, Compañeras de Trabajo y Conocidas (y sus familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc)

 

Y puso manos a la obra:
1ra etapa.

Exploración o El Mail no se le niega a nadie.

 

C se registró en diversos sitios de citas y rápidamente empezó a vincularse con un promedio de 30 hombres solteros a la vez.

Este proceso se llevó a cabo en aproximadamente 2 semanas.

Pasados filtros básicos que tenían que ver con no poner en riesgo a nuestra investigadora encubierta ella les proveía su celular.

(Niños, no traten de repetir este experimento en sus casas sin la asistencia de un adulto responsable, es un experimento de alto riesgo)

 

2da etapa.

Meeting Mr Right: Evaluación presencial.

 

Si el escenario se planteaba dentro de los cánones habituales de comportamiento se procedió  a la coordinación de la primera cita.

Para ahorrar situaciones estresantes C los citaba a todos en el mismo bar de la misma esquina.

Iba sin su auto y llegaba siempre un poco antes, para medir los riesgos del sujeto en cuestión.

Es importante explicar que los mozos de dicho bar estaban en pleno conocimiento del experimento de C y oficiaban de guardaespaldas cuando otros clientes habituales del bar la confundían con una escort de lujo.

Estaba estipulado que este primer encuentro no debía pasar de un café.

 

3ra etapa

Preselección de la terna finalista

 

Luego de entrevistados todos los candidatos y recibidos los llamados de follow up, se coordinó la segunda cita y fueron quedando menos candidatos.

Para este experimento seleccionamos una terna finalista que era a la vez diversa e interesante.

 

4ta etapa

Elección del ganador: Las pruebas finales.

 

Para definir el candidato que finalmente prueba la hipótesis se recurrió a diversos test que miden las reacciones adversas de los candidatos:

  • Se les sugieron malas películas en el cine, se les recomendaron malos libros. (“No sabés CÓMO me gustó Padre Rico, Padre Pobre”)
  • Se les propusieron planes chinos para el sábado a la noche (“Dale, pleaseeeeeee me acompañás a llevar a mi abuelita a la guardia del hospital?”)
  • Se les hablò irónicamente (para medir el IQ)

 

 

 Conclusiones hasta ahora:

 

Luego de que C lograra hacer magia con la agenda y el presupuesto (su peluquera nunca le había hecho tantos brushings ni  había ganado con ella tanto dinero) y se recuperara de las pocas horas de sueño de este último mes y de la afonía por las horas y horas pasadas al teléfono, dio finalmente con un hombre con el que comparte clases de tango, conversación interesante, intereses profesionales, risas y miradas parecidas acerca de la vida.

 

Y si bien para llegar a él tuvo que conocer a 29 otros que la hicieron perder el tiempo, la histeriquearon y la aburrieron, el experimento parece haber valido la pena.
Así que estoy acá, juntando fuerzas, porque el mes que viene la que sale al ruedo soy yo.

¿Tienen alguien para presentarme?

33 comentarios

Archivado bajo encontrando el camino