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Diagnóstico de mi situación actual. Parte 1

No se olviden nunca que los melones se van acomodando en el camino , y este camino es largo, y la vigencia te la da la vida …. ” – @flaviapalmiero

Yo viví una fantasía durante muchos años.
Creía habitar en un mundo perfecto, en donde las cosas llegaban a quienes lo merecían, el mundo de la posibilidad, de la causa y del efecto.
 
Hace tiempo que veo mi vida de forma más consciente, más real.
Entiendo un poco mejor quien soy y qué es lo que logré hasta ahora.
Se mejor lo que puedo esperar del futuro y qué sueños necesito dejar atrás.
Producto de nuevas compañías, de muchas sesiones de encuentro conmigo misma en el diván de mi psicóloga y, también, fruto de haber tenido que enfrentar realidades duras, de esas que hacen que tengas que dejar de lado la burbuja para siempre.

Y no voy a decir que el corrimiento del velo no tiene sus cosas positivas: libera, hace crecer y, a la larga, frustra menos.

Es cierto que tener los ojos abiertos es necesario, hasta imprescindible, si no se quiere terminar el vuelo como un Ícaro cualquiera.

Pero como cuesta. Cuánto más confortable era ser ciega.

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La génesis de la mala suerte serial. El estigma familiar, primer parte.

 “Es tan corto el amor y es tan largo el olvido” – Pablo Neruda

Mi abuela Mimí dejó su España natal cuando tenía 17 años y su patria se quedó con sus hermanos hombres, con su caballo chueco, con sus amigas y amigos, con buena parte de su familia y con Joaquín, el amor de su vida.

Hasta que tuvo 27 años no se resignó a no volver. Soñaba con recuperar su Norte, deseaba desesperadamente ahorrar para escaparse de su nueva realidad sureña tercermundista pero, claro, habiendo emigrado hacia estos pagos, diez años de ahorro no alcanzaron para juntar para el pasaje en barco, ni mucho menos.

Una década de juventud malgastó en cartas que, cada semana, cruzaban el mar para intentar rescatar y preservar ese amor hacia este apuesto joven catalán, que había jurado eterno.
El amado en cuestión, aseguraba a quién quisiera oírlo, que tarde o temprano viajaría a su encuentro. Ella, que lo esperaría hasta que el ansiado encuentro fuera finalmente cierto.
Pero nada de esto se volvió realidad y si bien creían firmemente en sus compromisos y tenían voluntades férreas, el tiempo y las varias dificultades de la vida fueron complicando planes y postergando los sueños y la posibilidad de Mimí y Joaquín.

Un día de enero, mi abuela vio a mi abuelo Bernabé en los carnavales.
Era el único que no estaba de juerga. Parado al lado de sus amigos, el se destacaba por transitar las celebraciones sobrio, callado y sereno.
A Mimí eso le pareció correcto y decidió en segundos, dejar España finalmente atrás.
Unos meses después, Mimí y Bernabé estaban con compromiso firme y planes sólidos de una familia que no demoró en llegar.

Mimí siempre supo que no estaba enamorada y que nunca iba a enamorarse de Bernabé, su marido. Pero frente al miedo de ser solterona en un mundo machista y demasiado complejo para ella, un buen hombre cerca, que la cuidara y respetara era mucho mejor para ella que la triste y agónica inconveniencia del amor, que solo le pedía tiempo, que solo la hacía sufrir esperas demasiado largas, demasiado crueles.

No fue hasta mucho después de aquel carnaval que Mimí pudo volver a los pagos. Allí se enteró que su Joaquín, ese en quien jamás había dejado de pensar, se había suicidado en su taller de Cataluña, con apenas 32 años.

Dicen en el pueblo que entre sus cosas encontraron una carta a medio escribir, un pasaje en barco y un testamento que lo nombraba como heredero único de una finca en Tandil.

Cuando me puse a preguntar sobre el tema di con un primo lejano que me confirmó que en el pueblo todavía se recuerda la desgracia que ocurrió el mismo día en el que el cartero estuvo atareado, yendo de casa en casa, repartiendo participaciones con noticias frescas de cierta boda a realizarse en Buenos Aires.
La mala suerte serial existe en mi familia desde entonces.

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Jugando siempre el mismo juego, la historia de Ale, epílogo

“De repente
Todo vuelve a suceder
Voy corriendo
Para verte otra vez
¿Vos quien sos?
No nos mintamos, n
o llores más
Soy como un río
Que no puede parar
Todo cambia
Y todo cambia
…” – Man Ray

No preservarse del dolor, exponerse a personas y situaciones que ya sabemos, son dañinas : Le pasa a Ale, nos paso a todas.

Eso pensaba mientras me hacía un café, hoy temprano, preparándome para abrir este, el cuarto y último email de la saga.

Desde su puñado de líneas final, Alejandra siguió relatándome su tortuosa historia, diciendo así:
 

Perdón por la interrupción de hace unos días… ¿vos viste como hay veces que se cruza alguien o algo y perdés toda racionalidad? 
Bueno, escuché el timbre, pensé que tal vez era él y me olvidé de todo.
No falló el instinto. Era Juanjo, claro. Y me pidió disculpas.
Yo las acepté, no me quedaba opción- ¡me resulta tan irresistible! – y volvimos a ser amigos, o algo similar.
Podría decirte que acá termina la historia, pero se que no es cierto.
Así es que, haciendo futurología, voy a contarte qué es lo que va a pasar y si tuviera dinero, te lo apostaría a que estoy en lo cierto.
Vera, por mi madre, creo que la suerte está escrita así como sigue:

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Duilio e India: el casamiento se pone en marcha

Pollerita colorada color de aji
De verde te ando pidiendo que digas si
De verde te ando pidiendo que digas si
Mita’ pa’ mi, mita’ pa’ vos
Cuando nos casemos va a llover arroz
Mita’ pa’ vos, mita’ pa’ mi
Ahi te ando deseando pero me mentis
”  – Polleritas , pero cantada por Mercedes Sosa.

Los teléfonos de India no paraban de sonar.
Pero no solo eso interrumpía el silencio: también se escuchaba, de tanto en tanto, el llanto – seguido de suspiros – seguido de algo de silencio – seguido de más llanto- en el departamento de nuestra amiga.

Aunque además de los teléfonos y lamentos también sonaba el timbre.
Desde hacía horas, tal vez días, en forma asincrónica y aleatoria llegaban envoltorios conteniendo regalos a la portería,  R.S.V.P.s confirmando o desconfirmando lugares en La Fiesta, salutaciones por correo y visitas sorpresa de amigos en común que pasaban para brindar felicitaciones.
Hubo flores, desayunos a domicilio y varias otras muestras de cariño hacia India.

Nosotras, queríamos evitar tamañas demostraciones de afecto a toda costa, pero veíamos desafiada, a cada rato, nuestra capacidad logística para contener, reaccionar, montar operativos de rechazo y/o de rescate. Definitivamente, no estábamos preparadas para este fenómeno.

Fenómeno que empezó pasado exactamente un mes del día de regreso de Duilio, cuando la mayoría de las invitaciones para el Big Day habían sido repartidas. Sucede que quienes las recibieron asumieron (erróneamente, ya a esta altura es obvio) que quien se casaría con el hombre en cuestión era India.

Pero no subestimemos a los invitados, no señor. Porque si bien la participación rezaba:
-“Duilio y Mayra participan a Usted de su enlace… Etc”, a esta altura supongo que ya todos adivinaron que “India” es solamente un sobrenombre divertido que ella lleva con elegancia. Los participados a la boda de Duilio y Mayra solamente entendieron que Mayra era solamente el verdadero nombre de nuestra desgraciada protagonista.
Fue así que ella vivió el lado oscuro de tener un apodo tan poco claro y tuvo que enfrentar no solo el duelo planteado por el abandono del sujeto que había sido objeto de su absoluto amor durante seis años sino también todos los “OHHHs” y “AHHH!” y “¿Cómo pudo?” y  “Pobrecita….” de quienes se iban enterando de que no era ella quien iba a dar el si.

Una pesadilla vuelta realidad, en pleno mes de abril.

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¡Flora intimida!

La cobardía es la madre de la crueldad“- Montaigne

Transcribo textual la conversación por msn de hoy con mi amiga Flora:

Flora dice:

Hola amiga

Terminó mi historia con Dante…

Y de una manera que no vas a poder creer.

Vera dice:

Te dije que Dante no era un buen nombre. Remite a infierno, ¿no es cierto?

Además, suena pretencioso, exagerado, absurdo.

¿Qué paso?

Flora dice:

Habíamos quedado para salir el domingo, nos encontrábamos en donde siempre. (Flora y Dante son habitués de un club de salsa. Ambos son bailarines eximios)

Cuando estaba por salir el me llamó y me dijo que iba a llevar a una compañera de trabajo a bailar ese día. Que ojalá no me molestara la situación pero que, como no estaba seguro de lo que yo iba a pensar, me avisaba, por las dudas.

Vera dice:

¿¿¿¿Cómo??????

¿Así nomás te lo dijo? ¿Te explicó con cuantas mujeres sale a la vez?

Flora dice:

La verdad es que hasta me costó deducir lo que me estaba diciendo. No entendía cómo era que me estaba dejando con solo “informarme” que iba a salir con otra.

Es como que no hacía falta sentarme para decirme que se había terminado. No vio necesario pasar por el típico – “No sos vos, soy yo” – .

¿Entendés, Verita? Me dejó sin siquiera decírmelo. Solo me llamó para contarme que salía con otra. ¡Como si fuese mi amigo!

Vera dice:

….!!!!!

Sinceramente, Florcita, no tiene cara.

Flora dice:

¡Lo se! Y encima conozco a la piba. Es de su trabajo.

Vera dice:

¡Aunque no la conocieras!

Encima tiene la cara de piedra: ¿te avisa que va a llevarla al lugar a donde ustedes siempre salían?

Flora dice:

¡Si! ¿Podés creer?

Claro que yo no fui, igual.

Vera dice:

Claro que no fuiste.

Flora dice:

Lo peor es que todavía quiere que yo continúe siendo pareja de baile de él.

Vera dice:

Ahora si que ya lo escuché todo en esta vida.

Flora dice:

Ayer me llama y me dice que la piba esta no le significa nada. Pero que se sintió demasiado “atrapado” por nuestra relación y que necesitaba “aire”.  Y la usó como excusa, para deshacerse de mi.

Pero que quiere que sigamos “amigos”

Flora dice:

No entiendo. Salíamos todos los fines de semana. Me pasaba a buscar.El llamaba siempre a mi celular. Me mandaba mails todos los días. A cada rato me decía que me extrañaba y que moría por mi.

¿Y ahora? ¿Se sintió asfixiado?

Vera dice:

¿Le preguntaste que es lo que lo inspiró a buscar una forma tan cobarde de dejarte?

Flora dice:

Si. Me dijo: -“Pensé que era lo más fácil”.

Vera dice:

Huí, Florcita. No aparezcas más por el bar. Cambiá de costumbres. No le atiendas más el celu.

Flora dice:

Hablando de eso, me estuvo llamando HOY todo el día. Dice que quiere que vuelva a ser todo como antes. Está arrepentido.

Vera dice:

…….

Flora dice:

¿Qué te parece que haga?

Vera abandona la conversación.

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Tribunal

“bang, bang, bang
hojas muertas que caen,
siempre igual,
los que no pueden más
se van.” –
Charly Garcia.

 

 

Hoy me acordé de algo que no les había contado antes.

Me sucedió en mi era B.B. (before blog), así es que no lo había puesto por escrito.

 

Hasta ahora:

 ….

 

Fue muy extraño cuando desperté esa mañana de los primeros días de enero. Doblada sobre mi misma, desacostumbrada a la mezquindad de espacio que tienen los colchones de una plaza.

Enferma, estaba recién reinstalada en la casa de mi madre, contra mi voluntad y mi sano juicio, durmiendo en cama prestada adolescente.

 

Desperté, entonces, después de una de las tantas noches que habían empezado en llanto,  de un sueño pesado, profundo y negro, como casi todos mis sueños habituales.

 

Todavía no había amanecido.

 

 

Al despegar los ojos, me encontré en un ambiente oscuro de sombras, en el que resultaba difícil distinguir las formas. Y a pesar de la oscuridad y la incerteza del ambiente, pude ver que no estaba sola.

 

 

Ellos eran cien, cien mil o diez mil bichos, monstruos, insectos. Mezclados y escondidos en ese cuarto, moviéndose con soltura entre grandes plantas tropicales que, a su vez, se mezclaban entre lianas y redes.  Bichos monstruos e insectos de varios colores, especialmente rojos, negros y marrones, en su mayoría con pelo largo y sin brazos.

Bichos, monstruos e insectos, que estaban donde antes había solo muebles.

Muebles, que ahora eran usados para refugio de estos nuevos usurpadores, plantados definitivamente ahí, mirándome.

 

Si. Eso era lo que hacían. Todos y cada uno de ellos me miraba intensamente.

 

 

Me incorporé en la cama, sin poder emitir sonido. Recuerdo que pensé en gritar y al mismo tiempo pensé que no valía la pena. Sentada, agité los brazos, para espantarlos. Ellos se movieron sin tocarse, en sintonía, acompañando mis movimientos.

 

-“Por favor”, – Pensé – “Que se vayan”.

 

 

Pero no se fueron. Algunos, apenas, pestañearon de forma cortés. Pero de irse, NADA.

 

Me paré, di unos pasos y salí al pasillo distribuidor, notando, para horror mío, que este mundo se había trasladado al resto de la casa: telarañas caían del techo, con sus dueñas que paseaban por encima de mi cabeza.

 

La biblioteca estaba cubierta de moho y en ella había dos grandes ventanas con ojos y más ojos que me miraban.

 

Por mujer, por neurótica y por sabia, sentía miedo, básicamente miedo.

 

 

A esta altura empecé a entender más la escena: ellos estaban todos ahí, reunidos, para observarme. Cada uno de los bichos tenía una expresión distinta reflejada en su rostro y, aunque la mayoría me miraba sin odiarme, yo no podía evitar sentirlo…

 

El juicio.

 

 

Alguno reía. Los del fondo fruncían el ceño. Uno largo negaba con la cabeza. Los que tenían pico chillaban sin sonido y los amarillos alzaban la ceja. Dos chiquitos lloraban en forma inaudible.

 

Entré al baño y milagrosamente los más grandes se hicieron a un lado para dejarme pasar. Me lave la cara y los vi a todos fijos a la cortina de la bañadera.

 

–          “Por favor, por favor. Estoy despierta. Esto es un sueño”.- pensaba yo. Pero bien sabia que los sueños solo pasan cuando una está dormida.

 

Entré al cuarto de mis padres y con gran pesar les avisé que estaba sufriendo una alucinación, explicándoles también que veía plantas sobre sus cabezas.

 

–          “Es una pesadilla, Vera, volvé a dormir”. – me dijo Mamá.

–          “No pasa nada.” – me dijo Papá.

 

 

No volví a dormir. Todos los Bichos, Monstruos e Insectos vendrían conmigo.

Y claro, tenía miedo que ataquen, ante mi más mínima equivocación.

 

– “Quiero que se vayan”- Dije, y prendí la luz, en el Living.

 

Así, me quedé sentada, inmóvil, con la mirada fija en la ventana, esperando el sol, rogando para que Él salga.

 

Y ellos no se fueron, no se fueron nada, hasta que finalmente terminó de amanecer.

 

Los pares de ojos, en cambio, siguieron ahí.

Flotaron en el aire de la casa de mis padres y me persiguieron por días, apareciéndose en los rincones menos esperados.

 

Apelé la sentencia, pero el Tribunal me volvió a encontrar culpable.

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La filosofía NEXT

Are we getting wiser, or just older?” – Carrie, Sex & the City

 

Se sabe desde siempre que un clavo saca a otro clavo.

Por eso Celina actuó rápido.

 

Luego de que su historia con Germán se terminara ella no perdió demasiado tiempo en llantos o cuestionamientos.

 

Retomó todas sus actividades deportivas. Invirtió en ropa y peluquería.

Agudizó la mirada y refinó la puntería sabiendo que cuanto antes pudiera sustituir el espacio que supo ocupar Gemán, antes se esfumarían el dolor y la sensación de fracaso que su partida traía aparejadas.

 

Y no pasó mucho tiempo hasta que se cruzó con Marcelo.

Èl no ofrecía mucho más que buenos ratos en la cama pero podía serle útil como objeto de transición, como security blanket, como salvavidas.

 

Hasta que Celina se recuperase de la pérdida, hasta que recuperara su forma y volviese a ser lo que era ella.

 

Una de mis amigas denomina este comportamiento como “Next  Philosophy” y la define como la habilidad o capacidad para acortar el tiempo de duelo por la pérdida de un amor reemplazando el objeto destinatario de ese amor por otro nuevo.

 

Celina no se sabe la teoría, pero evidentemente adhiere al postulado.

 

Yo, que normalmente me someto a duelos largos e improductivos en donde me torturo buscando las causas, tratando de resignificar los hechos y entender las razones no puedo sino admirar a mis amigas, que, una vez más, presentan ante mi una forma probablemente más sana y evolucionada de seguir adelante:

 

Es de público conocimiento que el mal de amores con un nuevo amor se cura.

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