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Jugando siempre el mismo juego, la historia de Ale, epílogo

“De repente
Todo vuelve a suceder
Voy corriendo
Para verte otra vez
¿Vos quien sos?
No nos mintamos, n
o llores más
Soy como un río
Que no puede parar
Todo cambia
Y todo cambia
…” – Man Ray

No preservarse del dolor, exponerse a personas y situaciones que ya sabemos, son dañinas : Le pasa a Ale, nos paso a todas.

Eso pensaba mientras me hacía un café, hoy temprano, preparándome para abrir este, el cuarto y último email de la saga.

Desde su puñado de líneas final, Alejandra siguió relatándome su tortuosa historia, diciendo así:
 

Perdón por la interrupción de hace unos días… ¿vos viste como hay veces que se cruza alguien o algo y perdés toda racionalidad? 
Bueno, escuché el timbre, pensé que tal vez era él y me olvidé de todo.
No falló el instinto. Era Juanjo, claro. Y me pidió disculpas.
Yo las acepté, no me quedaba opción- ¡me resulta tan irresistible! – y volvimos a ser amigos, o algo similar.
Podría decirte que acá termina la historia, pero se que no es cierto.
Así es que, haciendo futurología, voy a contarte qué es lo que va a pasar y si tuviera dinero, te lo apostaría a que estoy en lo cierto.
Vera, por mi madre, creo que la suerte está escrita así como sigue:

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El club de la mala suerte serial, vacantes limitadas

“But tell me does she kiss
Like I used to kiss you?
Does it feel the same
When she calls your name?
Somewhere deep inside
You must know I miss you
But what can I say
Rules must be obeyed
” – The winner takes it all, Abba

 

Bandeja de entrada con nuevo mensaje.

De: Sofía.

Vera,

¿La mala suerte serial es algo así como que tu concubino de muchos años cancele la boda con invitaciones enviadas porque, después de ir al cine con vos a ver 2012 de repente crea en la predicción maya y te diga que – “ Total, son dos años, mejor esperemos a ver si se acaba el mundo” – y entonces se dedique a vivir la vida loca como un desquiciado que nunca antes fue e incluso venda la mayoría del ajuar que venían juntando hace tiempo por mercado libre  (incluida tu batería de cocina sin estrenar, regalo de tu abuela) y deje de pagar el departamento que venían pagando en cuotas sin avisarte?
¿O que te guste mucho un muchacho y como crees que no tiene caso – es demasiado para vos – cuando te invita a su cumpleaños vas nerviosísima y te emborrachas mal, tanto que te terminás yendote de la fiesta en sus narices con su mejor amigo y después de pasarla mal con el energúmeno premio consuelo encontrás un mensaje en el contestador de tu celular, en donde, previo a la fiesta, el objeto de tu amor te dice que se moría por verte en la fiesta y que esperaba que pases con él la noche?

¿O que vos seas dueña, junto a tu chico, de una gata siamesa llamada britney  y un día descubras en facebook fotos de una amiga” de él con TU gato tageado como “su hijo”?

¿Es eso la mala suerte serial?
Si es así, ¿aceptan más miembros en el club?
Quiero ser socia fundadora.

Besos,
Sofía

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Los anteojos de Lana: mirando la vida con prismas de colores

 “No renuncio a nada, simplemente hago lo que puedo para que las cosas me renuncien a mi.” – Rayuela, Julio Cortazar

Lana ve la vida con anteojos. Pero, en lugar de ayudarla a ver mejor, sus varios pares van tiñendo su realidad de maneras diversas, volviendo sus días más o menos tolerables según el filtro a través del cual observa aquello que la rodea. Así, al cambiar de gafas pasa de feliz a triste, de pasiva a productiva, de peor a mejor y viceversa.

Cuando le toca un día de anteojos rosas aparece la Lana enamorada. De si misma, del hombre que tenga al lado (sea o no un digno merecedor de tal afecto), de la vida. En las calles citadinas escucha pájaros cantar. En plena tormenta vive románticamente el golpeteo de las gotas de lluvia contra los cristales. Los perfumes son más agradables, las flores más perfectas y los vecinos más amables. Compra regalos y cocina de dedicadamente para quienes ama. prende velas. No se siente sola. Hace dieta porque simplemente no tiene hambre. Flota, vuela, en los días de anteojos rosas.

Los días de anteojos azules acontece Lana triste. Nostálgica y depresiva llora y come compulsivamente chocolate. No quiere salir de la cama y arrastra los pies. somatiza todo y cree que se va a enfermar. En estos días siente que todo tiempo pasado fue mejor y que no hay forma de salir del espiral descendente. Los días azules Lana sufre y sufre y sufre por lo que perdió.

Claro que también existen días negros en donde despierta Lana furiosa. Delante del ciego antifaz no hay nada y la vista nublada no permite esperanza ni paz. El mundo es de una oscuridad total y en él todo se cae y se derrumba por igual. Una jaqueca es un cáncer en potencia y la pelea con una amiga es definitiva. En el mundo negro Lana no sabe pedir perdón ni aceptar una culpa: quiere destruir y tiene fuerzas para arrazar con todo y con todos. Es irónica, mordaz, perra. Está cansada, está enojada, harta, molesta.  No aguanta más y desespera.

Hay días de anteojos amarillos en donde Lana intérprete psicoanaliza e interpreta lo que ocurre según su tamiz. Hace listas de teorías conspirativas, saca conclusiones y asigna valor. Pesa, mide, registra. Cree que tiene todas las respuestas. No confía ni en su madre ni en la Biblia ni en la dieta de la luna. Anota cuidadosamente en el debe de su libro diario todo aquello que hace por los otros, esperando poder cobrar el tiempo y los recursos invertidos.

Con los anteojos verdes aparece la Lana enfrentada, enervada, envidiosa.  Con los violetas la Lana compasiva, fiel, generosa. Con los Bordeaux la payasa, fiestera, alma de las fiestas. Con los Lima la soñadora empedernida que no conecta con la realidad. Con los naranja la artista. Con los Rojos la apasionada.

En la vida de Lana hubo varios intentos frustrados de amor:

  • El príncipe encantador solo la quiso en rosa.
  • El conspirador la amó amarilla y el nostálgico compensó con adoración los anteojos cristal bordeaux.
  • El optimista la quiso rescatar del negro…

Pero ninguno de ellos la quiso en technicolor.

La amaron en una o dos de sus facetas, pero nunca por completo.  Y su historia de Mala Suerte Serial tiene que ver con no poder encontrar a ese que entienda que, finalmente, los lentes son solo lentes.
Que  fácilmente puede correrle el pelo, quitárselos y dejarlos descansando en la mesa de luz .
Al menos hasta el otro día.

Este post dedicado especialmente en su cumpleaños a @sebasp
Sin vos, Sebas, no habría blog ni Vera. Danke.

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Duilio e India: saber que una amiga fue traicionada

-“Yendo de la cama al living
…sientes el encierro
” – Charly García

India tenía que pasar el verano.
Sin Duilio, pero además, sin ser capaz de sentirse libre lo suficiente para hacer su vida.
 
Al verla moverse como a quien soporta una pesada carga, nosotras nos preguntábamos cuándo era que él iba a largarla, de una buena vez.
También, claro, la increpábamos en una y otra oportunidad para que se haga valer como mujer y tome la decisión de dejarlo ella. Pero hablarle era algo sin sentido: ella no veía, no escuchaba, no razonaba… estaba hechizada.
Sola en Buenos Aires y capturada por un tipo que estaba abriendo caminos en el Norte Argentino sin ningún tipo de remordimiento ni nostalgia por su Penélope porteña.

Ella, como sonámbula, como autómata, como en trance: trabajaba, dormía, trabajaba. Cuando cerraba los ojos fuerte a la noche deseaba que la vida le pase más y más rápido.
Lo extrañaba en el cuerpo y le dolía la panza y la cabeza de elucubrar situaciones posibles de reencuentros y pesadillas de probables desencuentros.

Desde muy lejos, algunas escuetas noticias la mantenían viva. Un mail, un llamado, una foto… todo muy escaso para saciar la sed de Duilio, que cada vez era mayor.
Pero la llama se mantenía viva… porque el vaivén sentimental coincidía como por arte de magia con los tiempos de tolerancia de mi amiga: justo cuando ella estaba por levantar la cabeza él volvía a llamarla con relatos indianajonescos y ella volvía al ensimismamiento, a la espera.

Ya habíamos aprendido a convivir con las sombras de nuestra amiga, que cada vez más se parecía a otra mujer que no era ella.

Hasta el jueves 3 de marzo, cuando a dos semanas de la fecha que marcaba el regreso en el almanaque hace tantos meses, recibimos las llamadas:
Una de la tarde, calor, microcentro, almuerzo de amigas en Aroma. Pampa y yo brainstormeábamos juntas cuando sonaron a la vez: mi celular y el de ella:

En el mío, hablaba India, confesando que se había tatuado las iniciales de Duilio en el cuerpo.

En el de ella, Carla, de vacaciones en Mendoza, le relataba alterada algo que apagó la mirada de Pampa casi repentinamente.

Dejé de enojarme con India por tan estúpida decisión cuando vi que Pampa estaba blanca, sin reacción.

Le saqué el celular y escuché a Carla York admitiendo, desgarrada, que en el tour de bodegas de esa mañana se había topado con Duilio.
Dulio en Mendoza, no en Salta. Duilio sin polvo, sin Defe, sin offroad…. y besando apasionadamente a una pelirroja.

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DesGraciada

“¿Y si la luz al final del túnel es sólo una locomotora que viene a aplastarnos?… ¿si se trata de sólo un espejismo?” – Yoani Sánchez, via twitter

 
Mi amiga Grace se casó con Claudio hace dos semanas.
La fiesta, divina: todos borrachos, descreídos y felicísimos como siempre que se casan dos con gran kilometraje recorrido. Nosotras que, obviamente, fuimos solas a la fiesta festejamos el fin de la mala suerte serial de Grace como un triunfo colectivo.
Pero no.
 
El sábado temprano volvió de su luna de miel y ayer mismo ya la teníamos en mi living. Carla y yo la habíamos citado de prepo, bajo amenaza de muerte, porque queríamos los pelos y señales de cada uno de los solteros potables de la fiesta. Habíamos confeccionado lista, discutido los perfiles y finalmente asignado con quién se iba a  quedar cada una y todo.
Pero tampoco.
 
Le abrí la puerta y me costó reconocerla: era otra mina. Ya no estaba radiante, luciendo espléndida el mejor mes de su vida. No tenía los ojos brillando. Estaba tan opaca como su piel, que había sido sobreexpuesta a los efectos nocivos del sol caribeño.
 
Se instaló en mi sofá y abrió su netbook, sin prestarnos atención, como si estuviera ida. Pasaba sin entusiasmo las fotos de su álbum digital en dónde podía verse a una Grace mucho más entera y entusiasmada en la fiesta que cedía terreno progresivamente, dejando lugar a una Grace cada vez más apagada, más ojerosa y más lánguida, a medida que transcurrían los días mieleros.
Queríamos que nos cuente lo que le había pasado.
Pero nada.
 
Tan, pero tan incómodo  y cortante era el silencio que hasta mi hijo,  Juan,   levantó los ojos de la pantalla del tetris y preguntó que pasaba.
Eventualmente Carla se animó a hacer una primera interpretación de la realidad:
 
-“Grace, perdoná que te lo señale, pero tu cara no nos muestra la dicha que seguramente sientas. ¿Tan mal la pasaste?” – rió, insegura, esperando la sonrisa que la contradijera, la excusa que no llegaría para tranquilizarnos. Esperaba el relato de lo fantástico del sexo, libreta de por medio. De lo maravilloso de la vida conyugal. A veces, Carla puede resultar muy crédula.

Por el contrario. A Grace, que todavía no atinaba a juntar palabras, se le llenaron los ojos de lágrimas.
Esperamos, incomodísimas, revolviéndonos en nuestros asientos hasta que se animó a decir:
-“Creo que está arrepentido” –  y ahí si, su llanto se escuchó cristalino y sonoro haciendo eco en el horario de la siesta.

-“¿Cooooomooooo?- Carla York se incorporó, llevada repentinamente por la furia y se encendió un pucho mientras caminaba de un lado a otro del cuarto, murmurando:
-“estántodoslocos.estántodoslocos.estántodoslocos…locos, locos, locos”

Yo quise saber más y así me enteré que ella había podido identificar una sensación de nerviosismo, luego una preocupación y por último un fastidioso inconformismo en su flamante marido.

Estaba tan asustada, que no fue hasta horas después que identifiqué claramente el mecanismo psicológico que las marketineras conocemos bien, que estaba por detrás del comportamiento de Claudio: la Disonancia Cognitiva, típica de la evaluación Post-Compra.
Esa evaluación que todos hacemos, siempre – conciente o inconscientemente – de nuestras adquisiciones. Eso que sentimos cuando destinamos parte de nuestro poder adquisitivo en un determinado producto.
Claudio había experimentado esa desarmonía interna tan típica de quien hace una gran inversión, pensado si no hubiese sido mejor gastar sus recursos de otra manera. El hombre de mi amiga estaba duelando su soltería y estaba resignificando su relación con Grace a partir de su casamiento.

Y, evidentemente, Grace no estaba saliendo airosa en la comparación.
Eso, para quienes afirman que la Mala Suerte Serial es un mal que atañe exclusivamente a solteras.

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Vera, Volatil

Iba a elegirte para que seas Daphne, porque es linda. Pero vos querés ser Velma, porque es la lista, ¿no Mamá? “ –  Mi hijo Juan, hoy a la mañana, asignando los personajes para hacer el role play de Scooby Doo & Friends.

 

 

Bernarda es perfumista.

 

Ayer estuve con ella en el lanzamiento de lo más nuevo del mundo de la perfumería, pleno agosto pero anticipándose al comercialmente infalible Día de la Madre.

 

Después de dos o tres malbecs, me preguntó si estaba, todavía, sola.

Por supuesto, no esperó que le conteste. Era una pregunta retórica que solo buscaba abrirse camino entre otros temas triviales para ganarse el espacio de filosofar, una vez más, a costa mía.

 

Mientras me llevaba por el túnel olfativo preparado para la ocasión y me hacía oler cada materia prima en boga, se explayó con su último diagnóstico de mi ya trillada mala suerte en el amor.

 

-“Se me ocurrió ayer, Vera, que el mundo funciona igual que el universo de las fragancias” –  Empezó a decir, confiada.

 

Yo fruncí el ceño, desconcertada.

 

Ella siguió:

-“Mirá, para que un perfume sea clásico –  es decir, trascienda en la historia – este tiene que darse bien en 3 niveles. Un solo nivel exitoso solo hace un éxito temporario y si entendés eso, yo creo que te va a ir mejor en el amor…”

 

–   “Explicate

 

-“Cuando alguien huele por primera vez una fragancia, generalmente decide la comprar por los primeros 2 a 20 segundos de percepción de la misma. Las notas que explotan en esa primera impresión se llaman Notas de Salida y son esenciales para que el consumidor se lleve el frasco del escaparate.

En tu caso, como en el de muchas, la primera impresión que das parece ser atractiva, funcionás bien en ese nivel. Sos un perfume que los hombres quieren comprar, por lo menos a primera vista, el impulso se genera, el primer acorde es vendedor

 

Me doy cuenta que tengo la boca abierta del asombro. La cierro.

Me atosigo con la opulencia de un jazmín que llena todo el espacio con su aroma y sigo a Bernie a través del tunel.

 

Bernarda, unos pasos adelante mío, seguía hablando sola:

-“… pero para que la cosa se transforme en una elección de vida, para que alguien te adoptar como su esencia, para que alguien te vista, te lleve, te confiese, te use como carta de presentación, la primera impresión no sirve. Ese primer nivel te llevó hasta él pero él todavía te mantiene en la oscuridad. 

Necesitás más. Necesitás haber dado en la tecla con las Notas de Cuerpo o de Corazón.”

 

Suspira y dice:

-“Fijate que para la perfumería, Cuerpo y Corazón son sinónimos

 

-“Ajá” – francamente no se que opinar, aunque entiendo por qué Bernarda me está alzando la ceja al hacerme el comentario.

 

-“Bueno” – prosigue – “El verdadero perfume se manifiesta realmente una vez que la máscara más volátil se ha evaporado. Esa es la personalidad de la fragancia… Entonces, haciendo el paralelismo, vos te revelás, a la larga o a la corta, sin ese disfraz de primeras citas, así como sos el domingo a la mañana: tu aliento, el gusto de tu piel, tu pelo cuando está sucio, el malhumor porque tenés el sueño atrasado, la frustración de otra dieta que rompiste, el bajón de haberte traído laburo a casa.

Esa es la verdadera Vera y ahí está el primero de tus problemas. El que te adopta por impulso luego se tiene que enamorar de la no glamorosa y bastante deslucida versión tuya del día a día.”

 

Bernarda se acerca a las violetas y me extiende un frasco con aceite esencial de fresias. Me enbriago con esas flores que de lejos parecen tan dulces y en su versión concentrada son tan dominantes, tan opulentas. La personalidad fuerte de las fresias me ilustra eso que Bernnie me quiere decir.

 

Asiento y espero.

 

-“Finalmente, el tercer nivel es el definitivo. Es lo que sustenta. En perfumería le decimos Notas de Fondo o Value for Money. Es esa razón que justifica la compra, lo que recibo de la fragancia al final del día. Cuando un perfume es de buena calidad, modifica la piel que lo lleva, la aterciopela, la impregna.”

 

Abro los ojos como dos platos. Me muerdo el labio con fuerza y me dan ganas de llorar a la vez que ella sentencia:

-“Tal vez, Vera, ese sea el mayor de tus males. No sos lo suficientemente transcendente como para que te elijan. Sos solo cotillón descartable o fragancia barata que no tiene lasting.

Al final del día, no dejás residuos, ni huellas, ni nada”.

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Fuerte declaración a la comunidad de mi parte

“Ya te va a llegar el que te mueva el piso, eso llega” (anónimo global)
Hoy nuevamente tuve el mismo diálogo de siempre. Esta vez, una compañera de trabajo.
Al preguntarme que pasó con tal o cual muchacho, como el patrón es siempre el mismo:, a saber:
-los que me gustan se van o no llaman;
– los que no me gustan se me pegan;
-los que no me gustan se van igual (una bien! menos trabajo)
-pero nunca la ultima opcion me gusta y no se va, al go asi como matematico
Me di cuenta de lo cansada que estoy de tener esta conversación siempre,  una y otra vez, y que me contesten bueno “ya va a llegar”.
Y eso que he volcado bastante a través del blog de Vera de mi hartazgo, me veo en la necesidad pulsional de hacer esta declaración.
Yo se que dicen que no existe el karma, la profecía atocumplida, soy psicóloga ok? no tarotista! pero…its just not happenning ok? y sola, no estoy nunca!
Desafortunada en el amor no quiere decir aburrida.-
Carla C. York, géminis, aire.-
“Ya te va a llegar el que te mueva el piso, eso llega”
(anónimo global)

 

Por Carla York.

Hoy nuevamente tuve el mismo diálogo de siempre. Esta vez, una compañera de trabajo.

Al preguntarme que pasó con tal o cual muchacho, como el patrón es siempre el mismo, a saber:

-los que me gustan se van o no llaman;

– los que no me gustan se me pegan;

-los que no me gustan se van igual (una bien! menos trabajo)

-pero nunca la ultima opcion me gusta y no se va, algo asi como matematico…

…me di cuenta de lo cansada que estoy de tener esta conversación siempre, una y otra vez, y que me contesten: -“bueno, ya va a llegar”.

 

Y eso que he volcado bastante a través del blog de Vera de mi hartazgo, me veo en la necesidad pulsional de hacer esta declaración.

Yo se que dicen que no existe el karma, la profecía atocumplida: soy psicóloga ¿ok?

Le pongo onda, salgo, disfruto… pero…It´s just not happenning

¡Y sola, no estoy nunca!

Desafortunada en el amor no quiere decir aburrida.-

Carla C. York, géminis, aire.-

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