Archivo de la categoría: encontrando el camino

La nube personal

“Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas… al otro día domingo”
(Anónimo)

Muchos días siento que voy por la vida con una nube personal que me sobrevuela.
Adonde vaya me sigue y, como buena nube, me llueve, me nieva, me graniza, me truena.
Se desplaza conmigo, persiguiéndome por doquier, alcanzándome con sus rayos y centellas, empapándome y – obviamente – enfermándome, deprimiéndome, ennegreciéndolo todo, entristeciéndome.

Corro cual maníaca cada día y no hay caso: No puedo encontrar lugar, nicho, recoveco, cueva, toldo o techo que me refugie de mi nube.
Ni puedo salvarme de las lastimaduras que me genera.

Solo yo la siento, la padezco.
Nadie más que yo sufre por mi nube.
En algún punto – creo- nadie más la merece.

Para mi, en mis peores días, la nube es invencible. Inabarcable. Infinita. Eterna.

La vivo, en parte, como si se tratara de una condena, de un castigo milenario, de magnitudes mitológicas. Soy una suerte de Prometeo atada a las rocas, condenada a padecer la cólera de Zeus por el resto de mis días.

Pero, otros días, veo:
· Que el piquete no me pasa a mi sola: que hay otros y otras igualmente demorados en sus tareas, alienados en el subte, sin monedas para el bondi, sin un mango a fin de mes.
· Que puedo elegir no sentarme debajo de la gotera que se filtra en mi cuarto, que puedo apartarme y no hacerla el centro de mi universo, reconociéndola  y al mismo tiempo, admirando todo lo que ya si salió bien lo que ya si construí, lo que hoy tengo.
· Que siempre que llovió, paró.
· Que la realidad no enferma, la que se enferma soy yo.

Anuncios

36 comentarios

Archivado bajo encontrando el camino

Jaque Mate Pastor: tuyo en 3 movidas

Primero debe hacerse el movimiento forzoso y luego entregarse a la meditación y no a la inversa.”
Blumenfeld

Hacía mucho que venía reflexionando acerca de la espontaneidad.

Sostenida por la filosofía tan de slogan de cosmética francesa (-“Porque SHO lo valgo”), en mis relaciones con casi todos los candidatos – que, últimamente, habían sido solo malas experiencias para contar, material de estudio, hombres que no sobrevivieron a más de una cita o, a lo sumo, a dos o a tres – me desplegaba con mi personalidad colorida y, al menos, intimidante sin hacer interferir filtros, diluyentes ni suavizantes.

Nada.

Y hay que reconocer que el recurso era bastante efectivo si es que una quiere asegurarse de que la cosa avance solo cuando haya conexión real. Expuestos a la Vera versión completa, con bonus material, extras, escenas inéditas y sound track, los hombres han huido con bastante rapidez hacia otras tierras más calmas. Lo que deja todavía vacante la cuestión no menor de mi soledad irresuelta.

Ayer, durante la tarde, volví a ver a Salma, mi amiga ajedrecista.

Le conté mis cuitas y, estratega como es, no pudo evitar avergonzarse de mi, una vez más.

-“Para las Ateneas de este mundo, la espontaneidad no existe” – sentenció. Y se dispuso a explicarme acerca del Jaque Mate Pastor.

-“Primero lo primero. Te gustó y si: movés para adelante, inequívoca pero cauta. Solo un par de casilleros que muestren que vas hacia él y no hacia otro. Con ese movimiento lo involucrás, hacés que te preste atención.”

Me reí, pensando en mis manifestaciones impulsivas y equívocas. En ese momento, empecé a prestarle más atención. – “¿Qué sería lo apropiado?”, le pregunté.

– “La jugada estilo peón se resuelve fácilmente. Elegís un tema que lo convoque, encontrás algo en común que los apasione. Según como sea el candidato, solamente unas sonrisas oportunas pueden bastar” –

-“La tradicional caída de ojos”, afirmo, entendiendo.

Ella ni siquiera me presta atención y sigue hablando, mirando atentamente el esmalte de sus uñas impecables.

-“Luego, una vez que lograste su atención, viene la jugada alfil. Esta movida es, a diferencia de la anterior, bien exigente y requiere de un cierto expertise. Lo que se hace, en este caso, es avanzar – claro-, pero no de frente. La frontalidad asusta,Veri.”

-“¿Moverse en diagonal, como el alfil?- le pregunto, perpleja.  

-“Claro, nena. No lo perdés de vista, pero no vas directamente hacia él. Aunque te mueras de ganas.” Salma me mira de reojo mientras chequea el timeline en su blackberry, solo levantando la vista del dispositivo para certificarse de que voy entendiendo.

 –Una vez que queda claro que vos sos capaz de ir hacia donde quieras, pero que lo elegís a él, que, aunque esquiva, dominás el tablero, entonces ahí si, jugás con la reina. No hay riesgo de desplegar tu unicidad, tu encanto, tu ser diferente, solo tenés que saber cuándo, Vera.

Peón, Alfil, Reina. Jaque Mate en tres jugadas.” – Remata Salma

Peón, Alfil, Reina”, repito en voz baja, para no olvidarme.

35 comentarios

Archivado bajo encontrando el camino

-“Necesito un tiempo” – Alejandra parte 2

Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo.” – El principito, Antoine de Saint-Exupéry

“Y , al final, terminamos siendo pareja. O algo similar” – Así termina el primer email de Alejandra
Intrigada por como sigue esta historia, abro el segundo email, entonces…
 
Y Aleja me cuenta un poco más:

…..

Al principio yo era algo fría y distante.
Era de esperar, tomando en cuenta que la relación venía indefinida y que una va con los sentidos alertas a partir de cierta edad, cuando ya nos hemos quemado algunas veces con leche.

Sin embargo, no pude resistirme mucho, porque en la intimidad éramos dinamita.
Puro ardor, fuego y pasión combinados con altas dosis de cariño, delicadeza y ternura… por un rato.

Porque me pasó algo que nos suele pasar a Las Desafortunadas: Cuando la historia ya llevaba algo así como dos meses y medio y yo ya podía considerarme enganchada, él empezó a desaparecer.
Repentinamente, luego de la fiesta de mi cumpleaños dejó de responder a mis mensajes y se ausentó durante toda una quincena.
Cuando finalmente conversamos me pidió “un tiempo”.
Aguantando un poco lo ridículo del planteo, lo dejé ir.

Volvió a llamarme unos días más tarde, para contarme que había vuelto a hablar con su ex novia, que estaba en Bélgica – hasta en otros paises Las Desafortunadas tenemos rivales -, que estaba confundido, porque creía, – nótese el uso de la palabra “creía” – , que se estaba enamorando de mí, pero que tenia presente a esta otra mujer de la que yo nunca había escuchado hablar.

Sin dar crédito, deseando que por una vez me mintiesen, me aparté de su camino. Unos primeros días de duelo y la soledad se volvía a sentir ok.
Pero Juanjo volvió.

A pedirme que continuásemos con la relación, mientras que se aclaraba la cabeza…

CONTINUARÁ…

14 comentarios

Archivado bajo encontrando el camino

El ex de una amiga: la historia de Alejandra

“Mis hermanas son mis mejores amigas, mis mejores amigas son como hermanas.”  – Eloísa Monsalve

Lo bueno de la virtualidad es que te permite ampliar la mirada, conocer otras realidades, aprender a sentirse menos sola con las experiencias de los otros.
Ayer entré a Facebook y tenía este mensaje de una de mis nuevas amigas: Como no puedo revelar su nombre, digámosle Alejandra…
El mail escribía así:

 

Vera

Yo no sé si esta es una historia digna para tu blog.
Pero, por lo menos a mi, ya me ha quedado claro que soy víctima de la mala suerte serial.
Incluso le he mostrado tu blog a mis amigas y ellas coinciden conmigo: somos parte de la casta de Las Desafortunadas y nos sentimos muy identificadas con tantas historias que podrían ser las nuestras.

Ahora mismo tengo el corazón hecho añicos y ocupado por el odio. Ya se que suena feo, pero es lo que siento: ¿Se puede odiar a alguien sólo porque te hace sentir desdichada, confusa?

Tengo ganas de hablar. Quiero compartir mi historia con vos y con todos de una manera limpia y sincera. ¿Me dirás, luego, si para vos vale la pena compartirla con otros?
 
Besos grandes,
Alejandra


Pues si, Ale, es una historia digna para el blog. Acá va la primera parte:

Sigue leyendo

15 comentarios

Archivado bajo encontrando el camino

Salma, Estratega. Parte 2

De pocas partidas he aprendido tanto como de la mayoría de mis derrotas” – José Raúl Capablanca

Tomando el te al abrigo del aire acondicionado, en este verano fatal,  mi amiga Salma y yo teorizábamos, una vez más, acerca de las elecciones, el amor y, por supuesto, la mala suerte serial.

Pasa en el ajedrez, pasa en la vida” – dijo, mientras que sorbía de a poco su te de jengibre. -“Yo creo que entiendo a donde es que nos equivocamos una y otra vez  ”.

La miro, como desafiándola. Ella está acostumbrada a mis malos modales y me ignora elegantemente.

-“Me parece que, de modo sistemático, elegimos mal las batallas por las que vale la pena pelear.”
Y, mientras que habla, se dispone a ejemplificar, abriendo la caja del juego que ella más adora,  desdoblando el tablero y empezado, tranquilamente, a acomodar las piezas.
Sostiene a La Reina con ternura en sus delicadas manos mientras que reflexiona:

El problema, Vera, es que las muchas veces mal llamadas “Reinas” nunca juegan a favor de si mismas. Heroicas, dejan todo por El Rey: Son excelentes compañeras y se mueven, frenéticas, en pos de su voluntad, defendiéndolo, cuidándolo, atendiéndolo.
Un rey que las ha hipnotizado por su porte erguida, por su estatus, sus modales, su brillo, su elegancia natural. Un rey que las seduce pero que no les aporta nada: son ellas las que renuncian, las que dejan todo por él. Muchas veces pareciera que el rey domina pero, fijate vos, él no tiene poder real.
Son las reinas las que salen al mundo, las que van por más, enamoradas de la idea de ser pareja del candidato ideal, ponen todo de si mismas para construir un futuro ideal, cubriendo los flancos, librando el futuro de amenazas externas.”

Acomoda a la esbelta fémea en el tablero, al lado de su rey y lo mira con recelo:
-“Mientras tanto, el Rey, limitado, contempla el hacer de su dama, critica desde la inmovilidad, gobernándolo todo desde la ignorancia de quien está en la retaguardia. No sale jamás a la realidad del mundo y, cuando se siente amenazado huye, clamando por ayuda de terceros.”

Yo aporto mi propia observación de los hechos:
-“Suele pasar que no todo lo que brilla es oro, que esa reina hubiese sido pareja de un Alfil, por ejemplo, que al menos es veloz y puede acompañarla parte del camino” – digo y sonrío altamente satisfecha con mi deducción.

Pero Salma es mucho mejor que yo y lo demuestra nuevamente cuando, como quien no quiere la cosa, se inclina sobre el tablero y selecciona a un peón negro. Saltando las casillas de una en una lo lleva hasta el extremo contrario del tablero. Levanta entonces al abnegado jugador y lo retira del juego. Pone en su lugar a La Reina y me dice con ternura:
-“No, Verita, la mejor elección es El Peón. Se que parece poco glamoroso y hasta conformista pero, observá los hechos de cerca: Un tipo igual a tantos pero capaz de cruzar el mundo por su reina. Un hombre que siempre va adelante y que no duda en arriesgarse por amor. Un caballero como los que ya no hay muchos, que, cuando es exitoso, sacrifica su vida para devolverle el lugar merecido a su mujer. Alguien que trata a la reina mejor de lo que ella se trata a si misma…”

Levanta la vista y ambas, en conjunto, resignamos el Rey.
Entiendo las metáforas.
No habíamos hablado de ajedrez en toda la tarde.

36 comentarios

Archivado bajo encontrando el camino

Ana y las fiestas

Estoy solo y no hay nadie en el espejo” – Jorge Luis Borges

Ana odiaba las fiestas.
Le parecían una época frívola y demencial de deseos falsos a no amigos. De propósitos que nunca iban a cumplirse. De trivialidad.
Le molestaba muchísimo que hubiese un momento del año dedicado a comer de más, a sobrevivir el caos en shoppings, supermercados y afines y a llenar la agenda de planes chinos para los que las horas del día parecen no alcanzar.
La malhumoraba el calor absurdo capaz de hacer convertir la simple rutina diaria en odisea épica en la soporífera Buenos Aires.
Despotricaba cuando, frente a la llegada de Diciembre, en su trabajo se jugaba el “Amigo Invisible” que siempre la obligaba a regalarle algo a quien menos soportaba, hacían la cena de la oficina y el mejor programa posible era emborracharse gratis para no sufrir. 

Ana odiaba las fiestas por varias razones pero principalmente porque las fechas festivas la enfrentaban de una manera estrepitosa, injusta y cruel con su propia soledad.
La soledad de las reuniones de fin de año con amigos, a donde siempre era causante del número impar.
La soledad de ser interrogada por grupos de desconocidos en la forma de ex compañeros de la primaria y de la secundaria en reuniones de reencuentro en donde nadie tenía otra cosa que revolver que no fuese el pasado. Responder  – “No, ya hace 3 años que Felipe y yo no estamos más juntos, si, si, estoy bien, no te preocupes. Si, yo también pensaba en ese momento que era el hombre de mi vida pero ya ves….”
La soledad de morderse los labios para no actuar cuando escuchaba por teléfono a su viejo hablando con la parentela de Italia que no, por ahora no hay ningún bambino en la familia, que no sabe si va a vivir para ser nonno.

Ana odiaba las fiestas hasta este año en el que decidió parar:

  • No fue a ninguna de las reuniones de amigos.
  • No regaló porquerías y, en cambio, lo que compró fue para ella.
  • Avisó para que no la tengan en cuenta para el amigo invisible y, con una sonrisa, todos en la oficina comprendieron que no era algo que combinase con ella.
  • Pasó por al lado de su padre y cuando lo escuchó lamentarse,  manoteó el auricular del teléfono y le hizo saber a su tía de Italia que si querían compañía familiar, ella sugería fuertemente que se compraran una mascota.
  • A todos los que quisieron información acerca de su soltería en las diversas reuniones a las que asistió, ella les retrucó que si, que la vida era linda para las singletons y que aún soltera se divertía como loca. Además, contraatacó preguntando si era cierto que, después del casamiento, la vida sexual de las parejas se terminaba y cuánto hacía que no iban a ver una película al cine que no fuera de Disney.
  • Está comiendo sano. No dejó de ir a correr. No se endeudó con las tarjetas.
  • Abrazó a su mamá cuando este año le dijo: -“Ya te va a llegar, este es el año” – comprendiendo que ella no iba a poder librarse de su estructura.
  • Listó lo mejor del año y vio el vaso medio lleno por primera vez en mucho tiempo.
  • No se prometió ninguna cosa imposible como New Year Resolution.
  • Vio a las amigas que tuvo ganas de ver. De hecho, mañana me voy con ella a sacar fotos en San Telmo. Si nos dan ganas, claro.

¿Les conté de Ana? Ama las fiestas.

36 comentarios

Archivado bajo encontrando el camino

para todo lo demás, existe Mastercard

“Say you don’t need no diamond ring and I’ll be satisfied,
Tell me that you want the kind of things that money just can’t buy,
‘cause I don’t care too much for money, money can’t buy me love”
– The Beatles

Ayer me junté con Sabri a la hora del almuerzo en la city porteña.
Íbamos cargadas con la bandeja de Mc D., esquivando mareas de personas que intentaban conseguir una mesa para almorzar tan apurados y ávidos de sentarse y frenar un poco como nosotras.
 Cuando finalmente nos sentamos, suspiro y  disparo:
–  “Que diferente este almuerzo conmigo a la mayoría de tus cenas del último mes, no?
 Sabrina asintió, pero no por la razón que yo pensaba.
Y me dijo:
 -“Si, la verdad. No lo aguanto más.”
 La miré, atónita.
 Mi amiga está hace unos meses saliendo con Germán Braun Piñeiro.
Como buen espécimen de la alta sociedad patricia que es, Germán se mueve como pez en el agua en el jet set local.
Y Sabri, que siempre tuvo cierto vuelo social, parecía apropiada para acompañar esa vida. Al menos, eso pensé yo.

 ¿Qué había pasado?
Me confesó, finalmente, que se había cansado de que a Germán nada le costara demasiado:

  • Si se hacía tarde, la mandaba a casa con el chofer.
  • Si ella se enojaba, le llenaba la semana de envíos de rosas, rosas y más rosas.
  • Si ella mencionaba que estaba cansada, el sugería que no fuera a trabajar al día siguiente.
  • No entendía lo que significaba postergar un deseo de consumo.
  • Jamás había ahorrado para nada.
  • Jamás había ganado nada con esfuerzo…

Hasta que llegó ella, que en la mitad de una papa frita me dijo:

– “ No quiero ser la nueva adquisición. La dama de compañía. No quiero ocupar un segundo plano: O me muevo en su mismo plano, o nada...”

Y si, hay mujeres, como Sabri, que son excesivamente valiosas.
Y no están a la venta.

18 comentarios

Archivado bajo encontrando el camino