La Pitonisa, parte A


 

 “Descíframe o te devoro” – Enigma de la Esfinge

 

Que en estos primeros tres meses este espacio se haya convertido en un lugar tan concurrido me preocupa.

Especialmente porque tengo muchos más interrogantes que respuestas.

 

Es por eso que decidí de una vez por todas entrar a jugar en las ligas mayores:

 

A partir de hoy estoy consultando a mi astróloga favorita: La Pitonisa.
Gentilmente, esta hermana de la vida y gurú de la astrología me compartió algunos conocimientos que decidí empezar a someter a debate con ustedes:

 

“Vera, las relaciones son como juegos.” – me dijo.

“Es importante y necesario, entonces, tener un objetivo claro. Establecer las reglas.

Después es preciso conocerse profundamente – nuestras debilidades, fortalezas, intereses.

Finalmente y no menos importante – es fundamental conocer el outro lado: ¿Con quién es que estoy jugando?”

 

Me pareció válido, con lo cual les desgrabo lo que me contó para esta primera entrega, como sigue:

 

“Vamos a esclarecer algunos puntos sobre el modo en el que algunas personas funcionan.

Mi propuesta es ayudar a las mujeres a entender que es lo que pasa en la cabeza de sus hombres (y viceversa) desde el punto de vista de los astros.

Detrás de cada comportamiento hay una necesidad, un patrón, una forma de percibir el mundo y de actuar en el.

Si las lectoras del blog entendieran las necesidad de sus hombres podrían relacionarse “en pareja” mucho más fácil y productivamente (de nuevo, y viceversa para los lectores hombres)

 

Si estás de acuerdo, Verita, primero vamos a empezar con los elementos: Fuego, Aire, Tierra y Agua, que determina la guía básica para que entendamos a estos hombres.  Luego podremos pasar a evaluar signo a signo, ¿te parece bien?”

 

Me pareció super bien, así es que les cuento lo que me dijo ella acerca del  primer elemento, el FUEGO:

 

Una llama encendida

Sentada frente al hogar y envuelta en una manta de lana cuadrillé que su mamá le regaló para navidad, Carmina observa atentamente el movimiento de las llamas.

Luminosas y cálidas aunque incontrolables e imprevisibles.

Y entonces, se acuerda de Carlos, su gran amor.

 

Carlos es un hombre típico del elemento fuego – ardiente, extrovertido, romántico, envolvente, soñador.

Cuando ella lo vio por primera vez en aquella fiesta el sostenía una copa de champagne. Ella estuvo segura que él era el dueño de la mansión en donde la fiesta se llevaba a cabo. No era cierto, pero parecía.

Cruzó miradas con Carmina y en pocos segundos y sin necesidad de intercambiar una sola palabra, ella ya se sentía como bajo el influjo de un gran hipnotizador.

Las primeras semanas fueran deliciosas. Llamados, cenas, viajes sorpresa que él proponía, noches inolvidables de amor.  Ella se sentía como una princesa.

Él era su príncipe y había llegado para hacer realidad todas sus fantasías.

Mientras tanto, pasada la pasión inicial, la distancia empezó a surgir entre ellos: las llamadas se espaciaron y disminuyeron. 

Finalmente Carlos se fue en un viaje de negocios a Ecuador y jamás volvió a dar señales de vida.

 

Así son las personas de elemento FUEGO: a primera vista encantadoras, extrovertidas, glamorosas.  Pero basta convivir un poco con ellos para que percibas su impaciencia, su inconstancia y su dificultad para lidiar con las cosas materiales y cotidianas.

 

FUEGO vive en los sueños, en las posibilidades del futuro, en el deseo de sentir el mundo, de conquistarlo. Por eso, sienten la dificultad de convivir con las cosas más cotidianas y mundanas. Detalles como pagar una cuenta son odiados por FUEGO.
A ellos les molesta ser encuadrados en un patrón específico, un título, un rótulo.

Su libido está en las posibilidades, en los desafíos, en la sensación de movimiento, en la libertad.

 

Los lazos románticos con una persona de FUEGO comienzan como en un cuento de hadas y terminan como en una jaula.

Mantené a tu amado de fuego libre para crear y explorar las posibilidades de la vida. Es tu única chance, si es que lo querés a tu lado.

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3 comentarios

Archivado bajo la Pitonisa

3 Respuestas a “La Pitonisa, parte A

  1. Pingback: La pitonisa, parte B « Le pasó a una amiga

  2. Y, que soy fuego. Y, que sí, sí soy.

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