Jacinta apuesta y pierde


“A plague a’ both your houses!” – Romeo & Juliet, Shakespeare

Jacinta ya tenía la agenda marcada con un círculo rojo en el Gran Día.

Con Juanse habían hecho todo tranquilos, pensando, paso a paso.
Eran una pareja estándar, en donde estaba todo pautado, premeditado y seguro:

Primero el terreno, después la casita, ahora la fecha y los meses de espera hasta que el verano pasara y llegara marzo, el mes en el que Juanse siempre había querido casarse.

 

Y fue en ese último verano que la pareja de Jacinto y Juanse se volvió repentinamente un trío.

El escenario tranquilo, moderado, modosito se revolucionó con la llegada de Máximo, el mejor amigo de Juanse.

…………

Max había vuelto de un año sabático por las Europas y estaba libre de prejuicios y de obligaciones.

En pocos días, su personalidad extrovertida y adrenalínica empezó a suplir algunos blancos, algunas ausencias del tradicional Juanse.

 

Max y Jacinta empezaron a compartir mucho tiempo juntos.

Más tiempo de lo recomendable. Más tiempo que el apropiado.

……………….

Un día de enero Max le declaró a Jacinta su amor.
Cual Romeo moderno le juró que estaba perdidamente enamorado de ella y le aseguró que, si Jacinta accedía, él estaba dispuesto a compartir su vida con ella, contra viento y marea.

Ella aceptó.

Borracha. Narcotizada por esa promesa de incondicionalidad tan poco frecuente.

Animada por esa fiebre, por ese rush de adrenalina, por ese rapto de locura.

………………….

Se desató el escándalo.

Los amigos se distanciaron. Las familias se declararon la guerra.

Igual, Max y Jacinta se casaron en 5 meses.

 …………………..

Pasada la tormenta, estuvieron solos.
Y se separaron un par de meses después.

…………………….

Él le confesó que, finalmente, no toleraba la soledad de su elección.
Quería recuperar a su grupo de amigos, a su familia.

Quería rehacer su status social.

………………………..

Ella hoy está sola. Y marcada

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6 comentarios

Archivado bajo los peores casos

6 Respuestas a “Jacinta apuesta y pierde

  1. valedc

    Y bueh… Porqué las mujeres somos, por lo general, las que damos y dejamos todo por el otro? Porqué nos dejamos engañar por el hombre que nos dice que no hay ni habrá otra como una? Porqué podemos percibir el futuro fracaso de una amiga que nos cuenta su extraña historia de amor, y cuando lo vivimos en carne propia no lo podemos diagnosticar? Sin dudas, tu entrada anterior de la princesa del guisante tiene absolutamente que ver con esta…! queremos ser de alguien, a cualquier precio, y se que el tema es más profundo; el problema es el temor a la soledad..

  2. Me gusto tu blog.

    Besos y mucha suerte

  3. Adso

    La “marca” es un invento de la sociedad machista. Es un modo de no herir un orgullo masculino, el del ser “el primero”, “el descubridor”, “el intrépido”. Así lo veo yo.
    Un primo mío de 16 años, en el campo, deja embaraza a una chica y a la abuela sólo se le ocurre preguntar, como si no hubiera nada más importante: ¿Era nuevecita? ¿o te tocó usada?

    Para los que no se enteraron, estamos en el siglo XXI.
    Adso,

    Perdón por escribir medio como telegrama, pero casualmente es un tema que me da vueltas en la cabeza y no quiero irme por las ramas.
    Saludos!

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