Quiero una esposa tercermundista


Anybody find me somebody to love” – Queen

 

Lupe casi se casa con François hace dos años.

 

Se habían conocido una noche, formalmente presentados en una fiesta de San Isidro High: Ella, argentina. Él, belga.

 

François estaba visitando el país como orador principal de una consultora primermundista que asesoraba con glamour  y traducción simultanea a empresas locales.

Lupe había terminado de cursar la facultad y se estaba yendo a vivir sola.

 

François  puso su mirada en Lupita esa misma noche, pero se tomó los días subsiguientes para evaluarla.

 

Así supo que:

Lupe no tenía en su pasado ningún novio formal, era católica y parecía sumisa.
Virgen, inexplorada y de familia tradicional, era comportada, razonablemente linda y educada.
Por esas y otras varias razones que François nunca nos contó, Lupita representó en pocos días el fin de la  búsqueda que François había emprendido tiempo atrás.

 

¡François la había encontrado!

 

– “Tu te marierais avec moi?”-  le propuso casamiento solo 10 días después de haberla conocido.
– “Oui” – dijo ella, que siempre había tenido fe en los finales felices.

 

François volvió a Europa, entonces, y a distancia fijaron fecha de bodas.

Ella eligió por fotos los muebles que el compró.

Se pusieron de acuerdo por teléfono en la cantidad de invitados a la fiesta.

Acordaron por carta el itinerario de la luna de miel.

 

Y aunque todo parecía marchar de maravilla en el norte del mapamundi, el otro lado del mundo, poco a poco, Lupe empezó a entender, a detectar que François tenía destinado para ella un lugar como cocinera, un papel de esposa fiel, el rol de madre perfecta.

 

Y vió, con el pasaje en la mano, que ella era solamente la última pieza en el rompecabezas: Él la quería, él la necesitaba para equilibrar y completar la obra maestra de su perfecta vida:
Empresario exitoso, hombre culto y refinado, en breve François también sería un esposo amoroso y un padre dedicado.

 

Lupita podía sentirse segura: ese hombre era una garantía de cuidados para siempre. Probablemente no tuviese que volver a trabajar ni a preocuparse por el futuro inestable que se planteaba ante ella. Probablemente él representara todo lo que la mayoría de las mujeres quería.

 

Pero Lupe quería el AMOR. Así, y con mayúsculas:
Quería el tornado, el Tsunami.
Quería la revolución.

Y entonces, canceló el exilio y los esponsales justo a tiempo.

 

Curiosamente, François no se desanimó y decidió seguir luchando para recuperar su sueño.

 

Y en la fecha prevista él finalmente logró lo que quería: Se casó.

Solo que con Kenita, una chica sudafricana que conoció 3 semanas antes del due date.
Felicitaciones. Chapeaux…

Claramente un hombre que se sabe manejar bien en situaciones críticas.

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4 comentarios

Archivado bajo arrepentidas

4 Respuestas a “Quiero una esposa tercermundista

  1. la loca de al lado

    ahhhh, que rIbetes conocidos le encuentro a esta historia!!!! aunque, para ser fiel a la verdad, no era un belga, ni buscaba esposa cocinera y madre, un dia me toco llenar los zapatos de la expatriada acompanante del exitoso ejecutivo, que era un dulce de leche, del cual una parte de mi sigue enamorada, pero al que le falto justamente LA REVOLUCION. Mis felicitaciones para Lupita, y una recomendacion para todas las mujeres: si esta por subirse a un barco, pregunte antes a que puerto se dirije. Porque pegar la vuelta cuando uno ya esta en alta mar, es de complicado!!!!

    • Carla

      Los amores foráneos pocas veces llegan a buen puerto…y muchas veces están sostenidos por la fantasía de dominación, en este caso sobre la mujer del tercer mundo, replicando la díada europeo/indiecita americana/ tradicional/ama de casa. Es temprano y me estoy yendo a un cocktail de estos que te hacen filosofar con champagne a las 10 am, besos

    • verasmith

      Que importante, que esencial, que necesaria que es esa revolución!

  2. Gua

    Que triste aquellas personas que creen que la vida perfecta y la felicidad se alcanzan por cumplir los pasos que la sociedad dicta en vez de ser felices en la manera que su corazon les dice!

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