Ser rescatada o ser amada: that is the question


 “Entonces vieron que era una princesa de verdad, puesto que, a pesar de los veinte colchones y los veinte edredones, había sentido el guisante. Nadie, sino una verdadera princesa, podía ser tan sensible.

El príncipe la tomó por esposa, pues se había convencido de que se casaba con una princesa hecha y derecha; y el guisante pasó al museo, donde puede verse todavía, si nadie se lo ha llevado.

Esto sí que es una historia, ¿verdad?” – La princesa del guisante, Hans Christian Andersen

 

Hay mujeres que esperan años ser rescatadas.

Ponen su mirada en el horizonte y entornan los ojos para imaginar la llegada inminente del Príncipe Encantador de los cuentos: con su cabellera rubia al viento, su maravillosa sonrisa y sus ojos profundos.

Montado en su caballo blanco, él vendrá portando toda clase de títulos nobiliarios y credenciales varias.

Vendrá por ellas, vendrá a rescatarlas.

 

Mientras que este príncipe no llega, ellas emprenden diversas actividades que realmente no las entusiasman, ni las hacen felices, ni las completan.

Carreras universitarias que esperan no ejercer, hobbies varios, deportes, corte y confección, pintura sobre madera, repostería.

Intentan aniquilar el tiempo. Matar las horas. Pasar los años.

 

Nada puede ser perenne o trascendental mientras que esperan.

Y, sobre todas las cosas, nada puede ser definitivo.

 

No hasta que ÉL las elija, completándolas, revalorizándolas, haciéndolas merecedoras de su amor, dignas esposas y madres.

 

Cuando las rescatan de sus vidas penélopes, ellas agradecen en forma infinita y se disponen a dedicar su vida a ese principe que las convirtió a su vez, en princesas consortes.

 

Las Penélopes modernas perdonan más, toleran más y son perfectamente capaces de entregar su vida a ese otro que las hizo valiosas.

Pero hay algo que no pueden hacer ya: tener vida propia, emprender por si mismas, quedarse solas.

Son en función del otro.
Viven para ese hombre que tienen al lado.
Son esposasde y madresde.

Y se olvidan de SER por y para si mismas.

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14 comentarios

Archivado bajo viernes 3 A.M.

14 Respuestas a “Ser rescatada o ser amada: that is the question

  1. valedc

    simplemente excelente…tenemos un drama las que estamos en la generación de la transición…venimos de lo que nos enseñaron nuestras madres, a ser “algo de”, a tener tener una profesión con la que podríamos ser independientes, pero seguimos con el chip del estúpido mandato de tener que pertenecerle a un hombre… seguramente nos va a costar a nosotras, pero la generación que sigue, noto que está tratando de pisotear este concepto prehistórico.

    • verasmith

      Si Vale, tal cual. Somos una generación pionera: un poco como ser hijas mayores, abriendo todas las puertas….!

  2. Santiago

    Un dato, no menor, es que el príncipe azul, cuando un día, después de muchos, descubre que a su lado tiene a “lamadrede” o a “laesposade”, se pregunta: “¿Yo no había elegido para acompañarme a una mujer con nombre propio, con personalidad, deseos y quereres?”

    Ese día el príncipe azul se da cuenta que la princesa del guisante, era exactamente eso, desde el inicio, se trataba de “laprincesadeguisante”, lamentablemente él no se dió cuenta a tiempo, y ahora, aunque tarde, la cosa es más difícil, porque las princesas con nombre propio, personalidad, deseos y quereres aprendieron a vivir solas.

    • ro

      genial!!! la que quiera ser princesa, que sepa que va a besar muchos sapos sin que se le transformen en príncipe. el que quiera una princesa, sin poder evitarlo se transformará en sapo.

  3. es tan cierto! no se me ocurre nada más que agregar. lo explicaste perfecto.

  4. Soy creyente del axioma que dice que dos son mucho más que 1+1. Esto es que cada parte que comparte la pareja debe aportar y proponer para conformar una unión fuerte que sea capaz de superar las pruebas diarias que atentan contra su estabilidad. No hay que esperar al príncipe ni a la princesa, hay que salir a buscar y sin miedo. De las experiencias se aprende y luego sumarán a la pareja.

  5. Fer

    Habria que preguntarle a Maxima: si despues de tantos años sigue sintiendo el guisante bajo los edredones…

  6. Para eso estamos, para mostrar las infinitas ventanas, puertas, caminos para que todas construyan su propia vida; para que nadie se olvide de ser nosotros mismos; para quitar el velo de tristeza de tener que refugiarse en el rincón de otro porque a veces la opción no existe y las condiciones no dan para más… para eso estamos para cambiar las condiciones que llevan a otros a dejar que su vida sea usurpada. Gracias por recordárnoslo!

  7. Hace poco escribí sobre este tema también en mi blog… se ve que varias venimos pensando lo mismo :)

  8. h.-

    Y se me extendió el comentario, así que te lo posteo.
    No te recomiendo leerlo, pero sé que lo vas a hacer igual.
    Besos.

  9. Que se hace cuando una es miti miti?

  10. Carla

    Lo importante es haber evolucionado y respetarse a si misma. No está mal querer adorar a la persona que uno tiene o algún día espera tener a su lado y brindarse, al menos para mi, lo que creo no me gustaría es despertar un día y darme cuenta que me olvidé de mi misma. No son buenos los extremos. Dar y darse al otro es también maravilloso, siempre y cuando no te olvides de quien eres y de amarte. Y esto es válido para hombres y mujeres, solo que creo las mujeres tenemos menos entrenamiento en la materia…

  11. polly

    Tienes razón, “nada definitivo”. Pero esto me hace pensar en una transición terrible del aprendizaje de la mujer para hacerse valedera a su propio ritmo.

    A veces ni siquiera se necesita ser una de esas penélopes que esperan casarse, tener hijos y perro. Puede sólo bastar con haber leído varios de esos cuentos y creer en La sirenita… luego más tarde, crecer y ver a estas mujeres como todo lo que está mal. Ver su incapacidad para pensarse dentro de nuevas representaciones. Sin embargo, sucede que tanta siernita y blancanieves en la infancia no colabora a obviar lo más determinante en ese esquema de estilo de vida penelopesco, ese que es la espera, las ansias por ser descubiertas.

    Ese pequeño detalle logra colarse algunas veces entre mujeres que han logrado entender que no necesitan casarse ni tener hijos, pero que aún no han logrado despojarse del todo del problema…

    Por eso en sus relaciones, aparentemente diferentes, sueltan todo aquello que no han podido antes, buscan ser rescatadas no del aburrimiento, no hacia una forma de vida penelopesca y entregada a ellos, buscan un hombre que paradójicamente, les pueda ayudar a ser la mujer independiente que quieren ser.

    Espantosos gajes de la vida moderna.

    Saludos

  12. polly

    Y santiago tiene toda la razón!!!!!!!!

    Sigh.

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