La dejan a Majo


Si haces lo que no debes, deberás sufrir lo que no mereces”  – Benjamin Franklin

Majo se compró su casa y, al poco tiempo, su novio Topa se mudó con ella.
Durante los siguientes 4 o 5 años ella ganó más que él, lo apuntaló en sus estudios, lo comprendió en la búsqueda de su vocación y soportó sus varias disfunciones sexuales.

Hoy Topa le dijo a Majo que se muda de vuelta a la casa de su mamá.

También le dijo que, últimamente, había comprendido que era todavía muy joven para comprometerse en serio con una mujer, que no quería tener proyectos firmes de familia, que quería “vivir un poco”.
Y se fue. Con la autoestima alta, renovado. Con una experiencia de vida fuerte en su haber y la mitad de las cosas que compraron juntos.

Majo se quedó con la casa vacía y el corazón destrozado.
Y, para peor, con la sensación de haber puesto fichas de más en la relación.

De haber dado más de lo conveniente.
De haberlo sobreestimado.
De haberse subestimado.

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